Mateo
Gil estrena esta semana su primer largo… Nadie
conoce a nadie... Una historia de suspense que nos sitúa
en la Semana Santa sevillana del año 2000. Pero Gil no es un novato
en esto del cine. Anteriores experiencias lo avalan, tales como
ser co-guionista de Alejandro Amenábar o asistente de dirección
de Jose Luis Cuerda. Ahora se lanza a dirigir con una historia
prometedora protagonizada por dos de los nuevos talentos del cine
español: Eduardo Noriega y Jordi Mollà.
-¿Qué
tiene tu película de interesante para que la gente se anime a
verla?
-Es una película pensada para
pasárselo bien en el cine, sin ningún tipo de pretensión filosófica
ni reflexión religiosa. Personalmente me gusta el cásting, la
trama que hay en Sevilla y cómo utiliza la geografía de la ciudad,
que es un protagonista más de la historia. Y también el hecho
que la película aporta los suficientes datos como para que el
espectador se sienta como en un juego.
-La
película se presenta como una trama que transcurre en la última
Semana Santa del milenio ¿Esta obra se puede añadir al ambiente
catastrofista de fin de siglo?
-Teóricamente
sí, pero como yo era consciente cuando la estaba escribiendo,
intenté darle una vuelta de tuerca más. Aunque la película da
esa imagen, en realidad es una historia de suspense en España,
que puede ocurrir en cualquier año y que no tiene nada de fin
de milenio. Pero sí hace una pequeña reflexión sobre muchas pelis
que van sobre ese tema.
"Amenábar
y yo, juntos, hemos aprendido con Cuerda"
-¿Qué
película prefieres: Tesis, Abre los Ojos, La lengua de las mariposas
o Nadie conoce a Nadie?
Primero la mía, claro, que voy a decir. Veremos si opino lo mismo
dentro de un año… Todas las películas en las que he trabajado
son cojonudas, para que engañarme.

-Has
trabajado mucho con Cuerda y con Amenábar, ¿qué has aprendido
de ellos?
-Digamos
que Alejandro y yo, juntos, hemos aprendido con Cuerda. En el
caso de Amenábar, creo que no he aprendido nada de él, sino
que he aprendido con él. Con él empecé a hacer cortos en vídeo,
y todo lo que hemos hecho lo hemos hecho juntos. En esta película,
él hace la música. Y de Cuerda, los dos aprendimos que lo importante
son las personas, no las películas. Aprendimos de su gran corazón
y de su gran inteligencia. Es una persona a la que yo admiro
bastante.
-¿Eres
el mejor complemento de Amenábar?
-Pues
la verdad es que no. De hecho, no sé si trabajaré en su próxima
película, me gustaría, pero estoy muy cansado y me apetece tomarme
unas vacaciones. Nuestras carreras evidentemente se separarán
a ratos, él hará sus películas, yo haré las mías, y confío en
que en algún momento volvamos a unirnos, en algún otro proyecto.
Ahora es el momento de que cada uno se dedique a lo suyo.
-Cuerda
ha dicho de ti que eres como el Pepito Grillo de los rodajes…
-Simplemente
porque ese era mi trabajo, tanto en las pelis de Alejandro como
en las suyas. Yo era la persona que estaba al lado del director,
en el monitor, y daba la opinión sobre cada plano que se rodaba.
Ser asistente de rodaje es un trabajo difícil. No cualquier
director está preparado para tener un asistente y no cualquier
persona puede ser asistente. Tienes que renunciar a todo tipo
de ego, y estar al servicio de un director que te puede decir
sí o no, y tú te callas.
"La
Semana Santa de Sevilla es un marco impresionante. Un extranjero
que no la conozca y vea la peli puede flipar"
¿Es
realista el MEC con su actual política cinematográfica?
-Dos
opciones: ¿Dirigir o escribir?
-Dirigir, porque escribir
es más difícil. Dirigir es una labor de locos, pero escribir,
tener algo que contar que merezca la pena, eso es lo más complicado
del mundo. Dirigiendo ya tienes un trabajo base que es el guión
y es un poco más labor de estratega, de sentido común y de mucho
trabajo. Pero escribiendo, es donde se ve el talento.
-¿Para
qué tipo de gente es Nadie conoce a nadie?
-Hablando
sinceramente, creo que para gente joven, pero tiene suficientes
elementos para que guste a todo tipo de público. Tiene algunos
elementos de pura narrativa, que hacen que aquellos que tienen
un poco de amor por el cine y por el lenguaje cinematográfico,
les guste la peli, o eso espero.
-¿Cómo
fue el rodaje en la Semana Santa de Sevilla entre cofrades y
pasos de procesiones?
-Pues no fue fácil, pero
tampoco fue lo más complicado. Hicimos unas cuantas tomas en
la Semana Santa real, pero no hacían falta muchas. La Semana
Santa aparece como un telón de fondo en la película y no tiene
mayor protagonismo. Hay una parte en la que concretamos un poco
más una procesión, pero esa la reconstruimos nosotros en el
rodaje. Visualmente es un marco impresionante. Las pocas veces
que se ve, impacta bastante… Cuando veo las imágenes de mi película,
pienso en la gente que la vea que no sea de aquí… un extranjero,
que no tenga ni idea de qué va la Semana Santa… es que puede
flipar.
"En
el cine español vamos bien, pero con peligro de irnos
al carajo"
-¿Cuál
es actualmente la salud del cine español?
-Pues
vamos bien, pero con peligro de irnos al carajo. Hay muy poco
trabajo hecho y pese a lo que se dice, la industria es muy frágil
todavía. Hay que pensarse mucho las cosas y no hacerlas a lo
loco aprovechando que hay público en las salas… porque el público
se puede decepcionar. Hay que tener mucho cuidado con cuántas
películas se hacen, qué películas y en qué condiciones.
-¿Qué
película española admiras más de todos los tiempos?
-Me
gustan las películas de Erice y de Berlanga. Una podría ser
El espíritu de la Colmena y otra podría ser El Verdugo. Pero
también me gusta mucho El sueño del Mono Loco, de Trueba. Hay
muchas, y es difícil elegir una sola.
-¿Y
del último año?
-Solas,
que me parece un peliculón.
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